miércoles, 4 de mayo de 2011

Querida Sandy

Sandy a los cuatro meses
La pequeña Sandy llegó a mi vida en diciembre de 2006, tenía tres meses y era la perrita más tierna de este mundo.

La historia es muy larga, siempre he querido un perro, pero mis padres se negaban. Cuando tenía como unos ocho años, mi precioso abuelo, me iba a regalar un dálmata, aunque se podrán imaginar que mis padres rechazaron completamente esa idea.

Así que, fui creciendo sin un perro en mi vida, hasta que por fin, un día, la suerte me sonrío.

Durante los días previos al gran acontecimiento, comenzó entre mi hermana, mi madre y yo, una conversación de lo que sería tener un perro. Entonces, decidimos hacer ese sueño realidad y empezamos a indagar de cuál sería la raza perfecta. En este aspecto, debo decir que toda mi vida, concretamente desde que vi la serie Full House (Tres por tres ó Padres forzosos, como lo prefieran), me enamoré (por culpa de Cometa) de los Golden Retriever.

 Averiguando, preguntando… mi madre se enteró de que había una perrita Golden en la tienda de una amiga de ella, y encima estaban a punto de devolverla al criadero porque ya no cabía en esos receptáculos donde los meten en las tiendas. Así que, me dirán si ella no estaba destinada a nosotros!!!!

Pero nooo, las cosas no podían ser tan fáciles, ya me extrañaba a mí que ese milagro nos cayese así, sin más, del cielo. Efectivamente, mi padre se negó en rotundo a la idea de traer a un miembro más a la familia (creo que estaba celoso, simplemente); sin embargo, mi hermana y yo, trazamos una estrategia compuestas de lágrimas, chantaje emocional, promesas… desplegamos todas nuestras armas. La frase estrella fue: “Una familia sin perro, no es una familia” (si es que en el fondo, soy una estrella del drama).

A los pocos días, recibimos una llamada de la tienda de animales, se iban a llevar a Sandy con el criador, ya estaba decidido. Pero esa misma tarde, nos plantamos ahí a buscar a la pequeña.

Como describir la primera vez que la vi, estaba flaquita porque había estado malita, tenía unas orejas inmensas a comparación de su carita tan pequeña y no era una bolita de pelo, al contrario, lo tenía muy rapadito. Era muy graciosa, caminaba de forma muy torpe, y lo único que quería era jugar. Esos ojitos marrones oscuros me miraban, me decían “Llévame contigo”.

Salimos de allí con la cachorra más tierna del mundo mundial, pero la pobre estaba tan malita que la tuvimos que llevar al veterinario. Esa noche, no hizo más que llorar y llorar, porque no quería estar solita.

Al poco tiempo se recuperó, estaba más gordita, más juguetona y sobre todo mimosa. Recuerdo todas las veces que se dormía en mis brazos, todas las veces que no quería dejar de jugar, todas sus travesuras...

Desde que ella está aquí, ha traído tantas alegrías. Me ha hecho hacer ejercicio (soy una vaga, si no fuese por ella no haría nada), me ha animado cuando estoy triste y sobre todo me ha hecho reír con sus locuras perrunas.

No se imaginan lo bello que es convivir con un perro, son los seres más fieles y amigables que existen.

En este momento de mi vida no me imagino sin ella, sin ver esa carita, esos ojitos que te miran y aunque no pueda hablar, es como si realmente quisiera decirte algo. Esa bondad que tiene, la ternura que me brinda, hasta hoy no me lo ha dado ningún otro ser humano.

El día que tenga que irme de mi casa, extrañaré a toda mi familia, pero a ella especialmente. Creo que no sabré vivir sin un perro, me da tanta paz, me hace sentir más segura de mi misma.

Cuando dicen que el perro es el mejor amigo del hombre (o de la mujer en este caso), no se equivocan, yo lo he comprobado. Por eso odio tanto a toda esa gente que maltrata a sus animales, que no les dan el cariño que se merecen, que no entienden sus necesidades.

Desde aquí les digo que tener un perro es lo mejor que me ha pasado, que si piensan en comprar o adoptar uno, no se arrepentirán, que dan más alegría que cosas negativas. Siempre estarán ahí, al servicio del ser humano, fieles a uno.

Mi pequeña Sandy, hoy quiero agradecerte por aparecer en mi vida, por cambiarla, por hacerme más feliz y por todos los momentos lindos que me has hecho vivir. Te quiero!

4 comentarios:

Cita dijo...

No puedo estar mas de acuerdo contigo. Yo también tengo perro, Suerte se llama, es un Border Collie y es lo mas bonito que existe en el mundo. En mi familia siempre ha habido perros, a algunos los echo tanto de menos...

Felicidades por esa amiga que tienes.
Besos
Cita

Arena dijo...

-Cita, síii tener un perro es demasiado lindo, es una sensación que no se puede explicar con palabras, y claro cuando se van se les echa mucho de menos porque son seres muy queridos para uno.
Estoy muy agradecida por tener una preciosura como Sandy.

Un besito!!!
Gracias por comentar!!!

Cristal dijo...

Oh, qué bonito, yo como no tengo perro, me conformo con los perritos de mis amigos/familia, jajajaja

Arena dijo...

-Cristal, gracias, me alegro que te haya gustado. Jejej bueno disfrutar de los perritos de los familiares y amigos es genial porque sólo te ocupas de la parte linda, consentirlos jajaja!!!
Un besito!
Gracias por comentar!!!!

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